Ahora que he cumplido las tres veintenas más 10, espero que me perdonen por pensar en mi vida pasada y en el modo en que nuestra comprensión del estado del Universo ha cambiado. También intentaré mirar hacia el futuro, más allá del horizonte actual (...).
En 1950, el lugar de trabajo de mi padre pasó a estar en el extremo norte de Londres, así que mi familia se trasladó cerca de allí, a la ciudad catedralicia de St. Albans. Mis padres compraron una gran casa victoriana con algo de carácter, pero St. Albans resultó ser un lugar un tanto aburrido y conservador comparado con Highgate. En Highgate, nuestra familia parecía bastante normal, pero en St. Albans creo que seguramente nos consideraban unos excéntricos. Mi padre pensaba que no podíamos permitirnos un coche nuevo, de modo que compró un taxi de Londres de antes de la guerra y entre los dos construimos un barracón que servía de garaje. Los vecinos estaban indignados, pero no podían detenernos. Como la mayoría de los chicos, me sentía avergonzado por mis padres. Pero a ellos nunca les preocupó. Pienso que aprendí algo de ellos porque, en épocas posteriores de mi vida, a menudo he propuesto ideas que han indignado a mis compañeros.
Cuando inicialmente nos trasladamos a St. Albans, me enviaron a la Escuela Superior Femenina, que a pesar de su nombre, aceptaba a niños hasta los 10 años, pero más tarde fui a la Escuela St. Albans. Nunca estuve muy por encima de la media de la clase. Mi aula estaba muy desordenada y mi caligrafía era la desesperación de mis profesores. Pero mis compañeros de clase me pusieron el apodo de Einstein, así que supongo que vieron indicios de algo mejor. Cuando tenía 12 años, uno de mis amigos apostó con otro una bolsa de caramelos a que yo nunca llegaría a nada. No sé si esta apuesta llegó a pagarse (...).
En octubre de 1962, cuando llegué a Cambridge al departamento de matemáticas aplicadas y física teórica, tenía 20 años. Había solicitado trabajar con Fred Hoyle, el astrónomo británico más famoso de la época. Sin embargo, Hoyle tenía ya suficientes alumnos, así que me llevé un gran chasco cuando me asignaron a Dennis Sciama, de quien no había oído hablar. Pero menos mal que no estudié con Hoyle, porque me habría visto arrastrado a defender su teoría del estado estacionario, una labor que habría sido más difícil que salvar el euro (...).
Hace no mucho, escribí un nuevo libro, El gran diseño, con Leonard Mlodninov, para intentar abordar algunos problemas que quedaron sin resolver en Breve historia del tiempo. Vemos que las leyes de la ciencia describen cómo se comporta el Universo, pero para comprender el Universo del modo más profundo, también tenemos que comprender el porqué.
¿Por qué hay algo en lugar de nada? ¿Por qué existimos? ¿Por qué este conjunto concreto de leyes y no algún otro?
Creo que la respuesta a todas estas preguntas es la Teoría de Cuerdas. La Teoría de Cuerdas es la única teoría unificada que tiene todas las propiedades que pensamos que debería tener la teoría final. No es una teoría en el sentido habitual de la expresión, sino toda una familia de teorías diferentes. La Teoría de Cuerdas predice que se crearon una gran cantidad de universos de la nada. Estos universos múltiples pueden surgir de forma natural de las leyes físicas. Cada universo tiene muchas historias posibles y muchos estados posibles en épocas posteriores, es decir, en épocas como la actual, mucho después de su creación. La mayoría de estos estados serán bastante diferentes del Universo que observamos y bastante poco idóneos para la existencia de cualquier forma de vida. Sólo unos pocos permitirían que existiesen criaturas como nosotros. Por consiguiente, nuestra presencia selecciona, de ese inmenso conjunto, únicamente aquellos universos que sean compatibles con nuestra existencia. Aunque somos raquíticos e insignificantes en la escala del cosmos, esto nos convierte, en cierto sentido, en señores de la creación.
Sigue habiendo esperanzas de que veamos la primera prueba de la Teoría de Cuerdas en el acelerador de partículas situado en Ginebra. Desde el punto de vista de la Teoría de Cuerdas, sólo estudia las energías bajas, pero podríamos tener suerte y ver una señal más débil de la teoría fundamental, como la supersimetría. Pienso que el descubrimiento de compañeras supersimétricas de las partículas conocidas revolucionaría nuestra comprensión del Universo. No siento lo mismo respecto al bosón de Higgs, razón por la que apuesto 100 dólares a que no lo encontrarán en el LHC. La física sería mucho más interesante si no lo encontrasen, pero ahora da la impresión de que podría perder otra apuesta (...).
Los avances más recientes en la cosmología se han logrado a partir del espacio, donde hay visiones ininterrumpidas de nuestro inmenso y hermoso Universo. Pero también debemos seguir yendo al espacio por el futuro de la humanidad. No creo que sobrevivamos otros mil años sin escapar de nuestro frágil planeta. Por tanto, quiero fomentar el interés público por el espacio.
Así que permítanme terminar con una reflexión sobre el estado del Universo. Ha sido una época gloriosa para vivir e investigar en física teórica. Nuestra imagen del Universo ha cambiado muchísimo en los últimos 40 años y me siento feliz si he aportado mi granito de arena. El hecho de que nosotros, los humanos, que también somos meros conjuntos de partículas fundamentales de la naturaleza, hayamos sido capaces de acercarnos tanto a la comprensión de las leyes que nos gobiernan a nosotros mismos y nuestro Universo, es un gran triunfo.
Quiero compartir mi emoción y entusiasmo por esta búsqueda. Así que acuérdense de mirar hacia las estrellas y no hacia sus pies. Intenten encontrarle un sentido a lo que ven y pregúntense por aquello que hace que exista el universo. Sean curiosos. Y por muy difícil que pueda parecerles la vida, siempre hay algo que pueden hacer y en lo que pueden tener éxito. Lo importante es que no se rindan. Gracias por escucharme.
Me gusta la física,la música, la literatura, la astrofísica y la historia, en la actualidad trabajo en inteligencia artificial y redes de sensores. Soy profesor de la Escuela de Física de la Universidad Nacional de Colombia Sede Medellín. Y me gusta escribir, es una forma de compartir lo que pienso.
lunes, 16 de enero de 2012
jueves, 6 de octubre de 2011
Steve Jobs
"Me siento honrado de estar con vosotros hoy en esta ceremonia de graduación en una de las mejores universidades del mundo. Yo nunca me licencié. La verdad, esto es lo más cerca que he estado de una graduación universitaria.
Hoy deseo contaros tres historias de mi vida. No es gran cosa. Sólo tres historias. La primera trata de conectar puntos. Me retiré del Reed College a los seis meses y seguí yendo de modo intermitente otros 18 meses más antes de abandonar los estudios. ¿Por qué lo dejé? Comenzó antes de que yo naciera. Mi madre biológica era una joven estudiante de universidad, soltera, que decidió darme en adopción. Ella creía firmemente que debía ser adoptado por estudiantes graduados. Por lo tanto, todo estaba arreglado para que apenas naciera fuera adoptado por un abogado y su esposa; salvo que cuando nací decidieron en el último minuto que en realidad deseaban una niña. De ese modo, mis padres, que estaban en lista de espera, recibieron una llamada en medio de la noche preguntándoles: "Tenemos un niño no deseado; ¿lo quieren?". Ellos contestaron: "Por supuesto".
Cuando mi madre biológica se enteró que mi madre nunca se había graduado en la universidad y que mi padre tampoco tenía el graduado escolar se negó a firmar los papeles de adopción definitivos. Sólo cambió de parecer unos meses más tarde cuando mis padres le prometieron que algún día iría. A los 17 años fui a la universidad. Ingenuamente elegí una casi tan cara como Stanford y todos los ahorros de mis padres, de clase obrera, se fueron en la matrícula. Seis meses después yo no había sido capaz de apreciar el valor de su esfuerzo. No tenía idea de lo que quería hacer con mi vida y tampoco sabia si la universidad me ayudaría a deducirlo. Y ahí estaba yo, gastando todo el dinero que mis padres habían ahorrado durante toda su vida. Decidi retirarme y confiar en que todo iba a resultar bien. En ese momento fue aterrador, pero mirando hacia atrás es una de las mejores decisiones que he tomado. Prescindí de las clases obligatorias, que no me interesaban, y comencé a asistir irregularmente a las que sí consideraba interesantes.
No todo fue romántico. No tenía dormitorio, dormía en el suelo de las habitaciones de amigos, llevaba botellas de Coca Cola a los depósitos de 5 centavos para comprar comida y caminaba 11 kilómetros, cruzando la ciudad todos los domingos de noche, para conseguir una buena comida a la semana en el templo Hare Krishna. Me encantaba. La mayoría de cosas con las que tropecé, siguiendo mi curiosidad e intuición, resultaron ser posteriormente inestimables. Por ejemplo, en ese tiempo Reed College ofrecía quizás la mejor instrucción en caligrafía del país. Todos los afiches, todas las etiquetas de todos los cajones estaban bellamente escritos en caligrafía a mano en todo el campus. Como había abandonado el curso y no tenía que asistir a las clases normales, decidí tomar una clase de caligrafía para aprender. Aprendí de los tipos serif y san serif, de la variación en el espacio entre las distintas combinaciones de letras, de lo que hace que la gran tipografía sea lo que es. Era artísticamente hermoso, histórico, de una manera en que la ciencia no logra capturar, y lo encontré fascinante.
A priori, nada de esto tenía una aplicación práctica en mi vida. Diez años después, cuando estaba diseñando el primero ordenador Macintosh, todo tuvo sentido para mí. Y todo lo diseñamos en el Mac. Fue el primer ordenador con una bella tipografía. Si nunca hubiera asistido a ese único curso en la universidad, el Mac nunca habría tenido múltiples tipografías o fuentes proporcionalmente espaciadas. Y como Windows no hizo más que copiar a Mac, es probable que ningún PC la tuviese. Si nunca me hubiera retirado, nunca habría asistido a esa clase de caligrafía, y los ordenadores personales carecerían de la maravillosa tipografía que llevan. Por supuesto era imposible conectar los puntos mirando hacia el futuro cuando estaba en la universidad. Sin embargo, fue muy, muy claro mirando hacia el pasado diez años después.
Reitero, no podéis conectar los puntos mirando hacia el futuro; solo podéis conectarlos mirando hacia el pasado. Por lo tanto, tenéis que confiar en que los puntos, de alguna manera, se conectarán en vuestro futuro. Tenéis que confiar en algo, lo que sea. Nunca he abandonado esta perspectiva y es la que ha marcado la diferencia en mi vida.
La segunda historia es sobre amor y pérdida. Fui afortunado, porque descubrí pronto lo que quería hacer con mi vida. Woz y yo comenzamos Apple en el garaje de mis padres cuando tenía 20 años. Trabajamos duro y en 10 años Apple había crecido a partir de nosotros dos en un garaje, transformándose en una compañía de dos mil millones con más de 4.000 empleados. Recién habíamos presentado nuestra más grandiosa creación -el Macintosh- un año antes y yo recién había cumplido los 30.
Luego me despidieron. ¿Cómo te pueden despedir de una compañía que fundaste? Bien, debido al crecimiento de Apple contratamos a alguien que pensé que era muy talentoso para dirigir la compañía conmigo. Los primeros años las cosas marcharon bien. Sin embargo, nuestras visiones del futuro empezaron a desviarse y finalmente tuvimos un encontronazo. Cuando ocurrió, la Dirección lo respaldó a él. De ese modo a los 30 años estaba afuera. Y muy publicitadamente fuera. Había desaparecido aquello que había sido el centro de toda mi vida adulta. Fue devastador. Por unos cuantos meses, realmente no supe qué hacer. Sentía que había decepcionado a la generación anterior de empresarios, que había dejado caer el testimonio cuando me lo estaban pasando. Me encontré con David Packard y Bob Noyce e intenté disculparme por haberlo echado todo a perder tan estrepitosamente. Fue un absoluto fracaso público e incluso pensaba en alejarme del valle [del silicio, California]. No obstante, lentamente comencé a entender algo. Todavía amaba lo que hacía. El revés ocurrido con Apple no había cambiado eso ni un milímetro. Había sido rechazado, pero seguía enamorado. Y decidí empezar de nuevo.
En ese entonces no lo entendí, pero ser despedido de Apple fue lo mejor que podía haberme pasado. La pesadez de tener exito fue reemplazada por la iluminación de ser un principiante otra vez. Me liberó y entré en una de las etapas más creativas de mi vida. Durante los siguientes cinco años, fundé una compañia llamada NeXT, otra empresa llamada Pixar, y me enamoré de una asombrosa mujer que se convirtió en mi esposa. Pixar continuó y creó la primera película en el mundo animada por ordenador, Toy Story, y ahora es el estudio de animación de más éxito a nivel mundial. En un notable giro de los hechos, Apple compró NeXT, regresé a Apple y la tecnología que desarrollamos en NeXT constituye el corazón del actual renacimiento de Apple.
Con Laurene tenemos una maravillosa familia. Estoy muy seguro de que nada de esto habría sucedido si no me hubiesen despedido de Apple. Fue una amarga medicina, pero creo que el paciente la necesitaba. En ocasiones la vida te golpea con un ladrillo en la cabeza. No perdáis la fe. Estoy convencido que lo único que me permitió seguir fue que yo amaba lo que hacía. Tenéis que encontrar lo que amáis. Y eso es tan válido para el trabajo como para el amor. El trabajo llenará gran parte de vuestras vidas y la única manera de sentirse realmente satisfecho es hacer aquello que creéis que es un gran trabajo. Y la única forma de hacer un gran trabajo es amar lo que se hace. Si todavía no lo habéis encontrado, seguid buscando. No os detengáis. Al igual que con los asuntos del corazón, sabréis cuando lo habéis encontrado. Y al igual que cualquier relación importante, mejora con el paso de los años. Así que seguid buscando. Y no os paréis.
La tercera historia es sobre la muerte. Cuando tenía 17 años leí una cita que decía algo parecido a "Si vives cada día como si fuera el último, es muy probable que algún día hagas lo correcto". Me impresionó y en los últimos 33 años, me miro al espejo todas las mañanas y me pregunto: "Si hoy fuera en último día de mi vida, ¿querría hacer lo que estoy a punto de hacer?" Y cada vez que la respuesta ha sido "no" varios días seguidos, sé que necesito cambiar algo.
Recordar que moriré pronto constituye la herramienta más importante que he encontrado para tomar las grandes decisiones de mi vida. Porque casi todas las expectativas externas, todo el orgullo, todo el temor a la vergüenza o al fracaso todo eso desaparece a las puertas de la muerte, quedando solo aquello que es realmente importante. Recordar que vas a morir es la mejor manera que conozco para evitar la trampa de pensar que tienes algo que perder. Ya estás desnudo. No hay ninguna razón para no seguir a tu corazón.
Casi un año atrás me diagnosticaron cáncer. Me hicieron un escáner a las 7:30 de la mañana y claramente mostraba un tumor en el páncreas. ¡Ni sabía lo que era el páncreas! Los doctores me dijeron que era muy probable que fuera un tipo de cáncer incurable y que mis expectativas de vida no superarían los seis meses. El médico me aconsejó irme a casa y arreglar mis asuntos, que es el código médico para prepararte para morir. Significa intentar decir a tus hijos todo lo que pensabas decirles en los próximos 10 años, en unos pocos meses. Significa asegurarte que todo esté finiquitado de modo que sea lo más sencillo posible para tu familia. Significa despedirte.
Viví con ese diagnóstico todo el día. Luego por la tarde me hicieron una biopsia en que introdujeron un endoscopio por mi garganta, a través del estómago y mis intestinos, pincharon con una aguja el páncreas y extrajeron unas pocas células del tumor. Estaba sedado, pero mi esposa, que estaba allí, me contó que cuando examinaron las células en el microscopio, los doctores empezaron a llorar porque descubrieron que era una forma muy rara de cáncer pancreático, curable con cirugía. Me operaron y ahora estoy bien. Es lo más cerca que he estado a la muerte y espero que sea lo más cercano por unas cuantas décadas más.
Al haber vivido esta experiencia, puedo contarla con un poco más de certeza que cuando la muerte era puramente un concepto intelectual: Nadie quiere morir. Incluso la gente que quiere ir al cielo, no quiere morir para llegar allá. La muerte es el destino que todos compartimos. Nadie ha escapado de ella. Y es como debe ser porque la muerte es muy probable que sea la mejor invención de la vida. Es su agente de cambio. Elimina lo viejo para dejar paso a lo nuevo. Ahora mismo, vosotros sois lo nuevo, pero algún día, no muy lejano, seréis los viejos. Y seréis eliminados. Lamento ser tan trágico, pero es cierto. Vuestro tiempo tiene límite, así que no lo perdáis viviendo la vida de otra persona. No os dejéis atrapar por dogmas, no viváis con los resultados del pensamiento de otras personas. No permitáis que el ruido de las opiniones ajenas silencie vuestra voz interior. Y más importante todavía, tened el valor de seguir vuestro corazón e intuición, porque de alguna manera ya sabéis lo que realmente queréis llegar a ser. Todo lo demás es secundario.
Cuando era joven, había una asombrosa publicación llamada The Whole Earth Catalog, una de las biblias de mi generación. Fue creada por un tipo llamado Steward Brand no muy lejos de aquí, en Menlo Park, y la creó con un toque poético. Fue a finales de los 60, antes de los ordenadores personales y de la edición mediante microcomputadoras. Se editaba usando máquinas de escribir, tijeras y cámaras Polaroid. Era como Google en tapas de cartulina, 35 años antes de que apareciera Google. Era idealista y rebosante de hermosas herramientas y grandes conceptos. Steward y su equipo publicaron varias ediciones del The Whole Earth Catalog y luego, cuando seguía su curso normal, publicaron la última edición. Fue a mediados de los 70 y yo tenía vuestra edad. En la contraportada de la última edición, había una fotografía de una carretera en medio del campo a primera hora de la mañana, similar a una en la que estaríais haciendo dedo si fuérais así de aventureros. El pie de foto decía: "Seguid hambrientos. Seguid alocados". Fue su mensaje de despedida. Siempre lo he deseado para mí. Y ahora, cuando estáis a punto de graduaros para empezar de nuevo, es lo que os deseo. Seguid hambrientos. Seguid alocados".
Hoy deseo contaros tres historias de mi vida. No es gran cosa. Sólo tres historias. La primera trata de conectar puntos. Me retiré del Reed College a los seis meses y seguí yendo de modo intermitente otros 18 meses más antes de abandonar los estudios. ¿Por qué lo dejé? Comenzó antes de que yo naciera. Mi madre biológica era una joven estudiante de universidad, soltera, que decidió darme en adopción. Ella creía firmemente que debía ser adoptado por estudiantes graduados. Por lo tanto, todo estaba arreglado para que apenas naciera fuera adoptado por un abogado y su esposa; salvo que cuando nací decidieron en el último minuto que en realidad deseaban una niña. De ese modo, mis padres, que estaban en lista de espera, recibieron una llamada en medio de la noche preguntándoles: "Tenemos un niño no deseado; ¿lo quieren?". Ellos contestaron: "Por supuesto".
Cuando mi madre biológica se enteró que mi madre nunca se había graduado en la universidad y que mi padre tampoco tenía el graduado escolar se negó a firmar los papeles de adopción definitivos. Sólo cambió de parecer unos meses más tarde cuando mis padres le prometieron que algún día iría. A los 17 años fui a la universidad. Ingenuamente elegí una casi tan cara como Stanford y todos los ahorros de mis padres, de clase obrera, se fueron en la matrícula. Seis meses después yo no había sido capaz de apreciar el valor de su esfuerzo. No tenía idea de lo que quería hacer con mi vida y tampoco sabia si la universidad me ayudaría a deducirlo. Y ahí estaba yo, gastando todo el dinero que mis padres habían ahorrado durante toda su vida. Decidi retirarme y confiar en que todo iba a resultar bien. En ese momento fue aterrador, pero mirando hacia atrás es una de las mejores decisiones que he tomado. Prescindí de las clases obligatorias, que no me interesaban, y comencé a asistir irregularmente a las que sí consideraba interesantes.
No todo fue romántico. No tenía dormitorio, dormía en el suelo de las habitaciones de amigos, llevaba botellas de Coca Cola a los depósitos de 5 centavos para comprar comida y caminaba 11 kilómetros, cruzando la ciudad todos los domingos de noche, para conseguir una buena comida a la semana en el templo Hare Krishna. Me encantaba. La mayoría de cosas con las que tropecé, siguiendo mi curiosidad e intuición, resultaron ser posteriormente inestimables. Por ejemplo, en ese tiempo Reed College ofrecía quizás la mejor instrucción en caligrafía del país. Todos los afiches, todas las etiquetas de todos los cajones estaban bellamente escritos en caligrafía a mano en todo el campus. Como había abandonado el curso y no tenía que asistir a las clases normales, decidí tomar una clase de caligrafía para aprender. Aprendí de los tipos serif y san serif, de la variación en el espacio entre las distintas combinaciones de letras, de lo que hace que la gran tipografía sea lo que es. Era artísticamente hermoso, histórico, de una manera en que la ciencia no logra capturar, y lo encontré fascinante.
A priori, nada de esto tenía una aplicación práctica en mi vida. Diez años después, cuando estaba diseñando el primero ordenador Macintosh, todo tuvo sentido para mí. Y todo lo diseñamos en el Mac. Fue el primer ordenador con una bella tipografía. Si nunca hubiera asistido a ese único curso en la universidad, el Mac nunca habría tenido múltiples tipografías o fuentes proporcionalmente espaciadas. Y como Windows no hizo más que copiar a Mac, es probable que ningún PC la tuviese. Si nunca me hubiera retirado, nunca habría asistido a esa clase de caligrafía, y los ordenadores personales carecerían de la maravillosa tipografía que llevan. Por supuesto era imposible conectar los puntos mirando hacia el futuro cuando estaba en la universidad. Sin embargo, fue muy, muy claro mirando hacia el pasado diez años después.
Reitero, no podéis conectar los puntos mirando hacia el futuro; solo podéis conectarlos mirando hacia el pasado. Por lo tanto, tenéis que confiar en que los puntos, de alguna manera, se conectarán en vuestro futuro. Tenéis que confiar en algo, lo que sea. Nunca he abandonado esta perspectiva y es la que ha marcado la diferencia en mi vida.
La segunda historia es sobre amor y pérdida. Fui afortunado, porque descubrí pronto lo que quería hacer con mi vida. Woz y yo comenzamos Apple en el garaje de mis padres cuando tenía 20 años. Trabajamos duro y en 10 años Apple había crecido a partir de nosotros dos en un garaje, transformándose en una compañía de dos mil millones con más de 4.000 empleados. Recién habíamos presentado nuestra más grandiosa creación -el Macintosh- un año antes y yo recién había cumplido los 30.
Luego me despidieron. ¿Cómo te pueden despedir de una compañía que fundaste? Bien, debido al crecimiento de Apple contratamos a alguien que pensé que era muy talentoso para dirigir la compañía conmigo. Los primeros años las cosas marcharon bien. Sin embargo, nuestras visiones del futuro empezaron a desviarse y finalmente tuvimos un encontronazo. Cuando ocurrió, la Dirección lo respaldó a él. De ese modo a los 30 años estaba afuera. Y muy publicitadamente fuera. Había desaparecido aquello que había sido el centro de toda mi vida adulta. Fue devastador. Por unos cuantos meses, realmente no supe qué hacer. Sentía que había decepcionado a la generación anterior de empresarios, que había dejado caer el testimonio cuando me lo estaban pasando. Me encontré con David Packard y Bob Noyce e intenté disculparme por haberlo echado todo a perder tan estrepitosamente. Fue un absoluto fracaso público e incluso pensaba en alejarme del valle [del silicio, California]. No obstante, lentamente comencé a entender algo. Todavía amaba lo que hacía. El revés ocurrido con Apple no había cambiado eso ni un milímetro. Había sido rechazado, pero seguía enamorado. Y decidí empezar de nuevo.
En ese entonces no lo entendí, pero ser despedido de Apple fue lo mejor que podía haberme pasado. La pesadez de tener exito fue reemplazada por la iluminación de ser un principiante otra vez. Me liberó y entré en una de las etapas más creativas de mi vida. Durante los siguientes cinco años, fundé una compañia llamada NeXT, otra empresa llamada Pixar, y me enamoré de una asombrosa mujer que se convirtió en mi esposa. Pixar continuó y creó la primera película en el mundo animada por ordenador, Toy Story, y ahora es el estudio de animación de más éxito a nivel mundial. En un notable giro de los hechos, Apple compró NeXT, regresé a Apple y la tecnología que desarrollamos en NeXT constituye el corazón del actual renacimiento de Apple.
Con Laurene tenemos una maravillosa familia. Estoy muy seguro de que nada de esto habría sucedido si no me hubiesen despedido de Apple. Fue una amarga medicina, pero creo que el paciente la necesitaba. En ocasiones la vida te golpea con un ladrillo en la cabeza. No perdáis la fe. Estoy convencido que lo único que me permitió seguir fue que yo amaba lo que hacía. Tenéis que encontrar lo que amáis. Y eso es tan válido para el trabajo como para el amor. El trabajo llenará gran parte de vuestras vidas y la única manera de sentirse realmente satisfecho es hacer aquello que creéis que es un gran trabajo. Y la única forma de hacer un gran trabajo es amar lo que se hace. Si todavía no lo habéis encontrado, seguid buscando. No os detengáis. Al igual que con los asuntos del corazón, sabréis cuando lo habéis encontrado. Y al igual que cualquier relación importante, mejora con el paso de los años. Así que seguid buscando. Y no os paréis.
La tercera historia es sobre la muerte. Cuando tenía 17 años leí una cita que decía algo parecido a "Si vives cada día como si fuera el último, es muy probable que algún día hagas lo correcto". Me impresionó y en los últimos 33 años, me miro al espejo todas las mañanas y me pregunto: "Si hoy fuera en último día de mi vida, ¿querría hacer lo que estoy a punto de hacer?" Y cada vez que la respuesta ha sido "no" varios días seguidos, sé que necesito cambiar algo.
Recordar que moriré pronto constituye la herramienta más importante que he encontrado para tomar las grandes decisiones de mi vida. Porque casi todas las expectativas externas, todo el orgullo, todo el temor a la vergüenza o al fracaso todo eso desaparece a las puertas de la muerte, quedando solo aquello que es realmente importante. Recordar que vas a morir es la mejor manera que conozco para evitar la trampa de pensar que tienes algo que perder. Ya estás desnudo. No hay ninguna razón para no seguir a tu corazón.
Casi un año atrás me diagnosticaron cáncer. Me hicieron un escáner a las 7:30 de la mañana y claramente mostraba un tumor en el páncreas. ¡Ni sabía lo que era el páncreas! Los doctores me dijeron que era muy probable que fuera un tipo de cáncer incurable y que mis expectativas de vida no superarían los seis meses. El médico me aconsejó irme a casa y arreglar mis asuntos, que es el código médico para prepararte para morir. Significa intentar decir a tus hijos todo lo que pensabas decirles en los próximos 10 años, en unos pocos meses. Significa asegurarte que todo esté finiquitado de modo que sea lo más sencillo posible para tu familia. Significa despedirte.
Viví con ese diagnóstico todo el día. Luego por la tarde me hicieron una biopsia en que introdujeron un endoscopio por mi garganta, a través del estómago y mis intestinos, pincharon con una aguja el páncreas y extrajeron unas pocas células del tumor. Estaba sedado, pero mi esposa, que estaba allí, me contó que cuando examinaron las células en el microscopio, los doctores empezaron a llorar porque descubrieron que era una forma muy rara de cáncer pancreático, curable con cirugía. Me operaron y ahora estoy bien. Es lo más cerca que he estado a la muerte y espero que sea lo más cercano por unas cuantas décadas más.
Al haber vivido esta experiencia, puedo contarla con un poco más de certeza que cuando la muerte era puramente un concepto intelectual: Nadie quiere morir. Incluso la gente que quiere ir al cielo, no quiere morir para llegar allá. La muerte es el destino que todos compartimos. Nadie ha escapado de ella. Y es como debe ser porque la muerte es muy probable que sea la mejor invención de la vida. Es su agente de cambio. Elimina lo viejo para dejar paso a lo nuevo. Ahora mismo, vosotros sois lo nuevo, pero algún día, no muy lejano, seréis los viejos. Y seréis eliminados. Lamento ser tan trágico, pero es cierto. Vuestro tiempo tiene límite, así que no lo perdáis viviendo la vida de otra persona. No os dejéis atrapar por dogmas, no viváis con los resultados del pensamiento de otras personas. No permitáis que el ruido de las opiniones ajenas silencie vuestra voz interior. Y más importante todavía, tened el valor de seguir vuestro corazón e intuición, porque de alguna manera ya sabéis lo que realmente queréis llegar a ser. Todo lo demás es secundario.
Cuando era joven, había una asombrosa publicación llamada The Whole Earth Catalog, una de las biblias de mi generación. Fue creada por un tipo llamado Steward Brand no muy lejos de aquí, en Menlo Park, y la creó con un toque poético. Fue a finales de los 60, antes de los ordenadores personales y de la edición mediante microcomputadoras. Se editaba usando máquinas de escribir, tijeras y cámaras Polaroid. Era como Google en tapas de cartulina, 35 años antes de que apareciera Google. Era idealista y rebosante de hermosas herramientas y grandes conceptos. Steward y su equipo publicaron varias ediciones del The Whole Earth Catalog y luego, cuando seguía su curso normal, publicaron la última edición. Fue a mediados de los 70 y yo tenía vuestra edad. En la contraportada de la última edición, había una fotografía de una carretera en medio del campo a primera hora de la mañana, similar a una en la que estaríais haciendo dedo si fuérais así de aventureros. El pie de foto decía: "Seguid hambrientos. Seguid alocados". Fue su mensaje de despedida. Siempre lo he deseado para mí. Y ahora, cuando estáis a punto de graduaros para empezar de nuevo, es lo que os deseo. Seguid hambrientos. Seguid alocados".
sábado, 9 de julio de 2011
La ciencia detrás del placer
La ciencia detrás del placer
CARLOS FRANCISCO FERNÁNDEZ* - ASESOR MÉDICO DE EL TIEMPO
Si no fuera porque los seres humanos sienten placer, probablemente la especie ya no existiría: no comerían, no harían amigos, no se enfrentarían a algo tan delicioso, y a la vez tan peligroso, como las relaciones sexuales, y una sinfonía no pasaría de ser un ruido más.
Aunque para cada cual el placer puede tener una definición distinta, para el cerebro no es más que una recompensa por hacer lo que el cuerpo desea. En otras palabras, el placer es la moneda con la que este órgano valora, sopesa y toma decisiones frente a lo que le depara el mundo.
En ese orden de ideas, no es descabellado decir que el foco de la investigación que trata de encontrar la felicidad en el ser humano se centra en dos aspectos: el deseo y el placer.
Y, como lo confirman distintos estudios, la noción de recompensa es común a los dos.
En este ámbito hay un circuito fundamental, que es el que sigue la dopamina, una sustancia vital para el sistema nervioso. Ella dispara los deseos de comer, de escuchar música, de masticar un chocolate o de acostarse con alguien.
Primero es necesario, sin embargo, que los sentidos se pongan en contacto con el objeto del deseo: un helado, una pastilla de chocolate, un buen trago, una melodía que resulta irresistible o la persona que se ama.
Las sensaciones capturadas por ellos llegan a un lugar ubicado en la corteza frontal, que queda justo detrás de los ojos; sus neuronas se encargan de decirle, automáticamente, a la persona qué tanto le gusta lo que tiene al frente.
Si el estímulo es grato y fugaz activa ese circuito, que los psicólogos canadienses James Olds y Peter Milner describieron en ratas en los años 50.
Los investigadores notaron que los roedores acostumbraban a tocar una palanca que liberaba una pequeña descarga eléctrica y les estimulaba ciertas áreas cerebrales, tanto que lo hacían hasta dos mil veces por hora; de hecho, los roedores le daban prioridad a esta actividad, por encima de otras rutinas, como el sexo y la alimentación.
Ese comportamiento, que Olds y Milner no lograron explicar del todo, fue recientemente interpretado por científicos de la Universidad de Michigan (Estados Unidos), cuando comprobaron que animales a los que se les estimulaban ciertas zonas del cerebro, ponían la misma grata expresión que cuando consumían alimentos dulces y sabrosos. Una muy distinta a la que mostraban cuando comían algo amargo y desagradable.
Esta simple observación sirvió para que el investigador Ken Berridge estableciera una diferencia entre el deseo y el placer. O mejor: entre querer y gustar. Para entenderlo mejor, aseguró que la dopamina está relacionada con el deseo, es decir, con las ganas que se sienten por algo; con el anhelo de obtenerlo.
Berridge, además, encontró que la recompensa que se obtiene cuando se posee el objeto deseado, produce una sensación de gusto que la gente denomina "placer", y en el que la dopamina cede su acción. El placer está relacionado con familiares de la morfina, u opioides endógenos, que produce naturalmente el organismo; se trata de las endorfinas que, en este caso, podrían llamarse "sustancias del placer".
Lo curioso es que la dopamina, para promover el deseo, y las endorfinas, para garantizar el placer, actúan esencialmente en ese pedacito de cerebro del que ya habíamos hablado: la corteza orbitofrontal.
Los investigadores no tardaron en preguntarse si la mezcla de ambos componentes daba como resultado lo que las personas perciben o definen como la felicidad.
Y fueron más allá al plantear si la felicidad es un estado máximo de placer, desprovisto de deseos, o un estado de máxima satisfacción e indiferencia por el entorno. Les surgió otra cuestión: ¿Pueden manipularse artificialmente dichos estados suministrando sustancias como la dopamina y la morfina?
El mismo camino de las adicciones
Estas inquietudes han ido encontrando, en parte, respuestas a medida que se han ido conociendo los mecanismos de las adicciones.
En enero de este año, la revista Nature Neuroscience publicó un estudio de investigadores de la Universidad de McGill (Montreal, Canadá), según el cual la música produce en el cerebro estímulos que generan un estado de bienestar, muy similar al de estar enamorado, y que los científicos relacionaron con la dopamina.
En últimas, la música que se disfruta y se goza de verdad está ligada, directamente, a los sistemas de recompensa más profundos. También puede decirse, sin embargo, que el efecto de esas melodías que fascinan en el cerebro, está mediado por los mismos mecanismos y sustancias que actúan en los casos de adicciones a drogas, como la cocaína y la heroína.
Por otro lado, en la Universidad de Siracusa (Nueva York), Stephanie Ortigue encontró que enamorarse provoca la misma respuesta eufórica en el cerebro que las drogas ilícitas, con una particularidad: a diferencia de las sustancias adictivas, el enamoramiento no activa una sino doce zonas en este órgano, que involucran áreas cognitivas complejas, como las que se encargan de la representación mental y la autoimagen corporal.
Esto permitiría inferir que el deseo y el placer obtenidos por el amor apasionado (que es distinto al amor filial) constituyen un proceso más complicado que la adicción a las drogas.
Analgésico natural
Como el amor apasionado moviliza mecanismos de deseo y de placer, en este caso la dopamina y las endorfinas, fácilmente se entiende la conclusión de investigadores de la Universidad de Stanford, en California, que demostraron que en la fase apasionada y hasta obsesiva del enamoramiento, quienes viven en este estado idílico experimentan un alivio significativo del dolor.
En otras palabras, la activación de los sistemas de recompensa del cerebro, con los que se obtiene placer a través de las endorfinas, son también un analgésico natural.
Quizás entendiendo cómo un cerebro evolucionado ha perfeccionado los mecanismos del deseo y del placer, se pueda entender por qué los humanos nacen con la energía para moverse hacia lo que les produce gratitud y bienestar.
Pareciera que a través de códigos básicos, obtenidos de estímulos simples como la comida apetitosa, el buen vino, un atardecer, una música que conmueve y la intimidad con el ser que se ama de verdad, el cerebro pone en marcha algo así como "transacciones económicas" de placer y beneficio.
Estas les permiten a las personas optar por las conductas que les resultan más apropiadas e interesantes, con el único objeto de maximizar esa sensación que la humanidad define como bienestar, pero que el cerebro interpreta como placer.
El placer puede considerarse, entonces, un valioso mecanismo de supervivencia evolucionado. En los seres humanos este tiene un amplio abanico de registros mentales, que si bien permiten una satisfacción física a través de conductas básicas, también existe un marco muy grande de opciones de placeres, que llegan a ser personalizados y para los que se requiere un componente de conocimiento y de abstracción.
Sería el estado ideal, pues se trata del placer que evoca aquello que llamamos belleza y que fundimos con lo que comúnmente se conoce como felicidad. Ese es el sustrato más importante de la batalla por mantener la vida.
* Médico, fisiatra y neurofisiólogo.
CARLOS FRANCISCO FERNÁNDEZ* - ASESOR MÉDICO DE EL TIEMPO
Si no fuera porque los seres humanos sienten placer, probablemente la especie ya no existiría: no comerían, no harían amigos, no se enfrentarían a algo tan delicioso, y a la vez tan peligroso, como las relaciones sexuales, y una sinfonía no pasaría de ser un ruido más.
Aunque para cada cual el placer puede tener una definición distinta, para el cerebro no es más que una recompensa por hacer lo que el cuerpo desea. En otras palabras, el placer es la moneda con la que este órgano valora, sopesa y toma decisiones frente a lo que le depara el mundo.
En ese orden de ideas, no es descabellado decir que el foco de la investigación que trata de encontrar la felicidad en el ser humano se centra en dos aspectos: el deseo y el placer.
Y, como lo confirman distintos estudios, la noción de recompensa es común a los dos.
En este ámbito hay un circuito fundamental, que es el que sigue la dopamina, una sustancia vital para el sistema nervioso. Ella dispara los deseos de comer, de escuchar música, de masticar un chocolate o de acostarse con alguien.
Primero es necesario, sin embargo, que los sentidos se pongan en contacto con el objeto del deseo: un helado, una pastilla de chocolate, un buen trago, una melodía que resulta irresistible o la persona que se ama.
Las sensaciones capturadas por ellos llegan a un lugar ubicado en la corteza frontal, que queda justo detrás de los ojos; sus neuronas se encargan de decirle, automáticamente, a la persona qué tanto le gusta lo que tiene al frente.
Si el estímulo es grato y fugaz activa ese circuito, que los psicólogos canadienses James Olds y Peter Milner describieron en ratas en los años 50.
Los investigadores notaron que los roedores acostumbraban a tocar una palanca que liberaba una pequeña descarga eléctrica y les estimulaba ciertas áreas cerebrales, tanto que lo hacían hasta dos mil veces por hora; de hecho, los roedores le daban prioridad a esta actividad, por encima de otras rutinas, como el sexo y la alimentación.
Ese comportamiento, que Olds y Milner no lograron explicar del todo, fue recientemente interpretado por científicos de la Universidad de Michigan (Estados Unidos), cuando comprobaron que animales a los que se les estimulaban ciertas zonas del cerebro, ponían la misma grata expresión que cuando consumían alimentos dulces y sabrosos. Una muy distinta a la que mostraban cuando comían algo amargo y desagradable.
Esta simple observación sirvió para que el investigador Ken Berridge estableciera una diferencia entre el deseo y el placer. O mejor: entre querer y gustar. Para entenderlo mejor, aseguró que la dopamina está relacionada con el deseo, es decir, con las ganas que se sienten por algo; con el anhelo de obtenerlo.
Berridge, además, encontró que la recompensa que se obtiene cuando se posee el objeto deseado, produce una sensación de gusto que la gente denomina "placer", y en el que la dopamina cede su acción. El placer está relacionado con familiares de la morfina, u opioides endógenos, que produce naturalmente el organismo; se trata de las endorfinas que, en este caso, podrían llamarse "sustancias del placer".
Lo curioso es que la dopamina, para promover el deseo, y las endorfinas, para garantizar el placer, actúan esencialmente en ese pedacito de cerebro del que ya habíamos hablado: la corteza orbitofrontal.
Los investigadores no tardaron en preguntarse si la mezcla de ambos componentes daba como resultado lo que las personas perciben o definen como la felicidad.
Y fueron más allá al plantear si la felicidad es un estado máximo de placer, desprovisto de deseos, o un estado de máxima satisfacción e indiferencia por el entorno. Les surgió otra cuestión: ¿Pueden manipularse artificialmente dichos estados suministrando sustancias como la dopamina y la morfina?
El mismo camino de las adicciones
Estas inquietudes han ido encontrando, en parte, respuestas a medida que se han ido conociendo los mecanismos de las adicciones.
En enero de este año, la revista Nature Neuroscience publicó un estudio de investigadores de la Universidad de McGill (Montreal, Canadá), según el cual la música produce en el cerebro estímulos que generan un estado de bienestar, muy similar al de estar enamorado, y que los científicos relacionaron con la dopamina.
En últimas, la música que se disfruta y se goza de verdad está ligada, directamente, a los sistemas de recompensa más profundos. También puede decirse, sin embargo, que el efecto de esas melodías que fascinan en el cerebro, está mediado por los mismos mecanismos y sustancias que actúan en los casos de adicciones a drogas, como la cocaína y la heroína.
Por otro lado, en la Universidad de Siracusa (Nueva York), Stephanie Ortigue encontró que enamorarse provoca la misma respuesta eufórica en el cerebro que las drogas ilícitas, con una particularidad: a diferencia de las sustancias adictivas, el enamoramiento no activa una sino doce zonas en este órgano, que involucran áreas cognitivas complejas, como las que se encargan de la representación mental y la autoimagen corporal.
Esto permitiría inferir que el deseo y el placer obtenidos por el amor apasionado (que es distinto al amor filial) constituyen un proceso más complicado que la adicción a las drogas.
Analgésico natural
Como el amor apasionado moviliza mecanismos de deseo y de placer, en este caso la dopamina y las endorfinas, fácilmente se entiende la conclusión de investigadores de la Universidad de Stanford, en California, que demostraron que en la fase apasionada y hasta obsesiva del enamoramiento, quienes viven en este estado idílico experimentan un alivio significativo del dolor.
En otras palabras, la activación de los sistemas de recompensa del cerebro, con los que se obtiene placer a través de las endorfinas, son también un analgésico natural.
Quizás entendiendo cómo un cerebro evolucionado ha perfeccionado los mecanismos del deseo y del placer, se pueda entender por qué los humanos nacen con la energía para moverse hacia lo que les produce gratitud y bienestar.
Pareciera que a través de códigos básicos, obtenidos de estímulos simples como la comida apetitosa, el buen vino, un atardecer, una música que conmueve y la intimidad con el ser que se ama de verdad, el cerebro pone en marcha algo así como "transacciones económicas" de placer y beneficio.
Estas les permiten a las personas optar por las conductas que les resultan más apropiadas e interesantes, con el único objeto de maximizar esa sensación que la humanidad define como bienestar, pero que el cerebro interpreta como placer.
El placer puede considerarse, entonces, un valioso mecanismo de supervivencia evolucionado. En los seres humanos este tiene un amplio abanico de registros mentales, que si bien permiten una satisfacción física a través de conductas básicas, también existe un marco muy grande de opciones de placeres, que llegan a ser personalizados y para los que se requiere un componente de conocimiento y de abstracción.
Sería el estado ideal, pues se trata del placer que evoca aquello que llamamos belleza y que fundimos con lo que comúnmente se conoce como felicidad. Ese es el sustrato más importante de la batalla por mantener la vida.
* Médico, fisiatra y neurofisiólogo.
jueves, 30 de junio de 2011
Acuérdate de lo bueno
Cuando el cielo esté gris. Acuérdate cuando lo viste profundamente azul.
Cuando sientas frío: Piensa en un sol radiante que ya te ha calentado.
......
Cuando sufras una temporal derrota: Acuérdate de tus triunfos y de tus logros.
Cuando necesites amor: Revive tus experiencias de afecto y ternura. Acuérdate de lo que has vivido y de lo que has dado con alegría. Recuerda los regalos que te han hecho, los abrazos y besos que te han dado, los paisajes que has disfrutado y las risas que de ti han brotado.
Si esto has tenido; lo puedes volver a tener y lo que has logrado, lo puedes volver a ganar.
Alégrate por lo bueno que tienes y por lo bueno de los demás, acéptalos tal cual son; desecha los recuerdos tristes y dolorosos, y sobre todo no tengas ningún rencor, no te lastimes más.
Piensa en lo bueno, en lo amable, en lo bello y en la verdad. Recorre tu vida y detente en donde haya bellos recuerdos y emociones sanas y vívelas otra vez.
Visualiza aquel atardecer que te emocionó. Revive esa caricia espontánea que se te dio. Disfruta nuevamente de la paz que ya has conocido, piensa y vive el bien.
Allí en tu mente están guardadas todas las imágenes;
¡Y sólo tú decides cuáles has de volver a mirar!
Cuando sientas frío: Piensa en un sol radiante que ya te ha calentado.
......
Cuando sufras una temporal derrota: Acuérdate de tus triunfos y de tus logros.
Cuando necesites amor: Revive tus experiencias de afecto y ternura. Acuérdate de lo que has vivido y de lo que has dado con alegría. Recuerda los regalos que te han hecho, los abrazos y besos que te han dado, los paisajes que has disfrutado y las risas que de ti han brotado.
Si esto has tenido; lo puedes volver a tener y lo que has logrado, lo puedes volver a ganar.
Alégrate por lo bueno que tienes y por lo bueno de los demás, acéptalos tal cual son; desecha los recuerdos tristes y dolorosos, y sobre todo no tengas ningún rencor, no te lastimes más.
Piensa en lo bueno, en lo amable, en lo bello y en la verdad. Recorre tu vida y detente en donde haya bellos recuerdos y emociones sanas y vívelas otra vez.
Visualiza aquel atardecer que te emocionó. Revive esa caricia espontánea que se te dio. Disfruta nuevamente de la paz que ya has conocido, piensa y vive el bien.
Allí en tu mente están guardadas todas las imágenes;
¡Y sólo tú decides cuáles has de volver a mirar!
miércoles, 29 de junio de 2011
Técnicas sencillas y muy efectivas para sentirte FELIZ
TIP 1
Practica algún ejercicio: (caminar, ir al gym, yoga, natación etc). Los expertos aseguran que hacer ejercicio es igual de bueno que tomar un antidepresivo para mejorar el ánimo, 30 minutos de ejercicio es el mejor antídoto contra la tristeza y el estrés.
TIP 2
Desayuna: algunas personas se saltan el desayuno porque no tienen tiempo o porque no quieren engordar. Estudios demuestran que desayunar te ayuda a tener energía, pensar y desempeñar exitosamente tus actividades.
TIP 3
Agradece a la vida todo lo bueno que tienes: Escribe en un papel 10 cosas que tienes en tu vida que te dan felicidad. Cuando hacemos una lista de gratitud nos obligamos a enfocarnos en cosas buenas.
TIP 4
Se asertiva: pide lo que quieras y di lo que piensas. Estas demostrado que ser asertiva ayuda a mejorar tu autoestima. Aguantar en silencio todo lo que te digan y hagan, genera tristeza y desesperanza.
TIP 5
Gasta tu dinero en experiencias no en cosas: Un estudio descubrió que el 75% de personas se sentían más felices cuando invertían su dinero en viajes, cursos y clases; mientras que solo el 34% dijo sentirse más feliz cuando compraba cosas.
TIP 6
Enfrenta tus retos: No dejes para mañana lo que puedes hacer hoy.. Estudios demuestran que cuanto más postergas algo que sabes que tienes que hacer, mas ansiedad y tensión generas. Escribe pequeñas listas semanales de tareas a cumplir y cumplelas.
TIP 7
Pega recuerdos bonitos, frases y fotos de tus seres queridos por todos lados. Llena tu refrigerador, tu computadora, tu escritorio, tu cuarto....TU VIDA de recuerdos bonitos.
TIP 8
Siempre saluda y se amable con otras personas: Mas de cien investigaciones afirman que solo sonreír cambia el estado de ánimo.
TIP 9
Usa zapatos que te queden cómodos: "Si te duelen los pies te pones de malas" asegura el Dr. Keinth Wapner presidente de la Asociación Americana de Ortopedia.
TIP 10
Cuida tu postura: Caminar derecho con los hombros ligeramente hacia atrás y la vista hacia enfrente ayuda a mantener un buen estado de ánimo.
TIP 11
Escucha música: Esta comprobado que escuchar música te despierta deseos de cantar y bailar, èsto te va a alegrar la vida.
TIP 12
Lo que te comes tiene un impacto importante en tu estado de ánimo.
a) Comer algo ligero cada 3-4 horas mantiene los niveles de glucosa estables, no te brinques comidas.
b) Evita el exceso de harinas blancas y el azucar.
c) COME DE TODO !
d) Varia tus alimentos
TIP 13
Siéntete Guapo
El 41% de la gente dice que se sienten más felices cuando piensan que se ven bien. ¡ Arréglate y ponte guapa/o !
Practica algún ejercicio: (caminar, ir al gym, yoga, natación etc). Los expertos aseguran que hacer ejercicio es igual de bueno que tomar un antidepresivo para mejorar el ánimo, 30 minutos de ejercicio es el mejor antídoto contra la tristeza y el estrés.
TIP 2
Desayuna: algunas personas se saltan el desayuno porque no tienen tiempo o porque no quieren engordar. Estudios demuestran que desayunar te ayuda a tener energía, pensar y desempeñar exitosamente tus actividades.
TIP 3
Agradece a la vida todo lo bueno que tienes: Escribe en un papel 10 cosas que tienes en tu vida que te dan felicidad. Cuando hacemos una lista de gratitud nos obligamos a enfocarnos en cosas buenas.
TIP 4
Se asertiva: pide lo que quieras y di lo que piensas. Estas demostrado que ser asertiva ayuda a mejorar tu autoestima. Aguantar en silencio todo lo que te digan y hagan, genera tristeza y desesperanza.
TIP 5
Gasta tu dinero en experiencias no en cosas: Un estudio descubrió que el 75% de personas se sentían más felices cuando invertían su dinero en viajes, cursos y clases; mientras que solo el 34% dijo sentirse más feliz cuando compraba cosas.
TIP 6
Enfrenta tus retos: No dejes para mañana lo que puedes hacer hoy.. Estudios demuestran que cuanto más postergas algo que sabes que tienes que hacer, mas ansiedad y tensión generas. Escribe pequeñas listas semanales de tareas a cumplir y cumplelas.
TIP 7
Pega recuerdos bonitos, frases y fotos de tus seres queridos por todos lados. Llena tu refrigerador, tu computadora, tu escritorio, tu cuarto....TU VIDA de recuerdos bonitos.
TIP 8
Siempre saluda y se amable con otras personas: Mas de cien investigaciones afirman que solo sonreír cambia el estado de ánimo.
TIP 9
Usa zapatos que te queden cómodos: "Si te duelen los pies te pones de malas" asegura el Dr. Keinth Wapner presidente de la Asociación Americana de Ortopedia.
TIP 10
Cuida tu postura: Caminar derecho con los hombros ligeramente hacia atrás y la vista hacia enfrente ayuda a mantener un buen estado de ánimo.
TIP 11
Escucha música: Esta comprobado que escuchar música te despierta deseos de cantar y bailar, èsto te va a alegrar la vida.
TIP 12
Lo que te comes tiene un impacto importante en tu estado de ánimo.
a) Comer algo ligero cada 3-4 horas mantiene los niveles de glucosa estables, no te brinques comidas.
b) Evita el exceso de harinas blancas y el azucar.
c) COME DE TODO !
d) Varia tus alimentos
TIP 13
Siéntete Guapo
El 41% de la gente dice que se sienten más felices cuando piensan que se ven bien. ¡ Arréglate y ponte guapa/o !
martes, 14 de junio de 2011
El mundo
Curioso de la sombra
y acobardado por la amenaza del alba
reviví la tremenda conjetura
de Schopenhauer y de Berkeley
que declara que el mundo
es una actividad de la mente,
un sueño de las almas,
sin base ni propósito ni volumen.
Jorge Luis Borges
y acobardado por la amenaza del alba
reviví la tremenda conjetura
de Schopenhauer y de Berkeley
que declara que el mundo
es una actividad de la mente,
un sueño de las almas,
sin base ni propósito ni volumen.
Jorge Luis Borges
Poema de Borges
Nadie rebaje a lágrima o reproche
esta declaración de la maestría
de Dios, que con magnífica ironía
me dio a la vez los libros y la noche.
De esta ciudad de libros hizo dueños
a unos ojos sin luz, que sólo pueden
leer en las bibliotecas de los sueños
los insensatos párrafos que ceden
las albas a su afán. En vano el día
les prodiga sus libros infinitos,
arduos como los arduos manuscritos
que perecieron en Alejandría.
De hambre y de sed (narra una historia griega)
muere un rey entre fuentes y jardines;
yo fatigo sin rumbo los confines
de esta alta y honda biblioteca ciega.
Enciclopedias, atlas, el Oriente
y el Occidente, siglos, dinastías,
símbolos, cosmos y cosmogonías
brindan los muros, pero inútilmente.
Lento en mi sombra, la penumbra hueca
exploro con el báculo indeciso,
yo, que me figuraba el Paraíso
bajo la especie de una biblioteca.
Algo, que ciertamente no se nombra
con la palabra azar, rige estas cosas;
otro ya recibió en otras borrosas
tardes los muchos libros y la sombra.
Al errar por las lentas galerías
suelo sentir con vago horror sagrado
que soy el otro, el muerto, que habrá dado
los mismos pasos en los mismos días.
¿Cuál de los dos escribe este poema
de un yo plural y de una sola sombra?
¿Qué importa la palabra que me nombra
si es indiviso y uno el anatema?
Groussac o Borges, miro este querido
mundo que se deforma y que se apaga
en una pálida ceniza vaga
que se parece al sueño y al olvido.
esta declaración de la maestría
de Dios, que con magnífica ironía
me dio a la vez los libros y la noche.
De esta ciudad de libros hizo dueños
a unos ojos sin luz, que sólo pueden
leer en las bibliotecas de los sueños
los insensatos párrafos que ceden
las albas a su afán. En vano el día
les prodiga sus libros infinitos,
arduos como los arduos manuscritos
que perecieron en Alejandría.
De hambre y de sed (narra una historia griega)
muere un rey entre fuentes y jardines;
yo fatigo sin rumbo los confines
de esta alta y honda biblioteca ciega.
Enciclopedias, atlas, el Oriente
y el Occidente, siglos, dinastías,
símbolos, cosmos y cosmogonías
brindan los muros, pero inútilmente.
Lento en mi sombra, la penumbra hueca
exploro con el báculo indeciso,
yo, que me figuraba el Paraíso
bajo la especie de una biblioteca.
Algo, que ciertamente no se nombra
con la palabra azar, rige estas cosas;
otro ya recibió en otras borrosas
tardes los muchos libros y la sombra.
Al errar por las lentas galerías
suelo sentir con vago horror sagrado
que soy el otro, el muerto, que habrá dado
los mismos pasos en los mismos días.
¿Cuál de los dos escribe este poema
de un yo plural y de una sola sombra?
¿Qué importa la palabra que me nombra
si es indiviso y uno el anatema?
Groussac o Borges, miro este querido
mundo que se deforma y que se apaga
en una pálida ceniza vaga
que se parece al sueño y al olvido.
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EL gran maestro que me enseñó y ya está de viaje por el centro de la Galaxia. http://www.udea.edu.co/wps/portal/udea/web/inicio/udea-noti...
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Textos tomados íntegramente de: https://elpais.com/elpais/2019/06/26/eps/1561540814_571709.html 1. La soledad es la mejor vía al cono...
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